Abordaje de la asexualidad en la práctica clínica
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Psicología Clínica
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La asexualidad es una orientación sexual caracterizada por la falta de atracción sexual hacia otras personas. Aunque es cada vez más reconocida dentro del ámbito de la sexología, persisten mitos y estigmas en torno a esta orientación, lo que puede generar barreras en el acceso a un acompañamiento clínico adecuado.
Desde la práctica sexológica, es fundamental comprender la asexualidad desde una perspectiva inclusiva y basada en la evidencia. En este artículo, exploraremos cómo abordar la asexualidad en la consulta clínica, identificando sus particularidades y brindando herramientas para un acompañamiento respetuoso y efectivo.
¿Qué es la asexualidad?
La asexualidad es una orientación sexual en la que la persona no experimenta atracción sexual hacia otros/as, aunque sí puede desarrollar vínculos emocionales y románticos. Se estima que alrededor del 1% de la población se identifica dentro del espectro asexual (Bogaert, 2004), aunque esta cifra puede variar debido a la falta de reconocimiento en algunas culturas.
Diferencias entre asexualidad, deseo sexual y actividad sexual

Es importante diferenciar entre:
- Atracción sexual: La inclinación hacia el deseo de contacto sexual con otras personas.
- Deseo sexual: La motivación interna hacia la actividad sexual, que puede verse influenciada por factores biológicos y psicológicos.
- Actividad sexual: La conducta sexual en sí misma, que puede o no estar presente en personas asexuales.
Una persona asexual puede experimentar deseo sexual sin sentir atracción hacia otras personas o puede elegir participar en actividad sexual por diferentes motivos, como el deseo de intimidad o la satisfacción de su pareja.

La asexualidad como parte de la diversidad sexual
Uno de los principales desafíos en la práctica clínica es diferenciar la asexualidad de otros fenómenos relacionados con la sexualidad, como la disfunción sexual o la represión del deseo.
Asexualidad VS trastornos del deseo sexual
Algunas personas pueden acudir a consulta manifestando preocupación por su falta de interés en el sexo, lo que podría generar dudas sobre si experimentan asexualidad o una disfunción sexual.
Criterios clave para diferenciar la asexualidad de un trastorno del deseo sexual:
- Ausencia de malestar clínico: Las personas asexuales no suelen experimentar sufrimiento por su orientación. En cambio, quienes padecen un trastorno del deseo sexual pueden sentirse frustrados/as o angustiados/as por la disminución de su interés sexual.
- Historia de la experiencia sexual: La asexualidad suele manifestarse desde la adolescencia o antes, mientras que los trastornos del deseo sexual pueden desarrollarse a lo largo del tiempo debido a factores psicológicos, médicos o relacionales.
- Diferencias en la autoidentificación: Las personas asexuales suelen sentirse cómodas con su orientación una vez que han comprendido que forma parte de la diversidad sexual.
Mitos comunes sobre la asexualidad en la consulta clínica
A pesar del avance en la comprensión de la sexualidad humana, la asexualidad sigue siendo objeto de mitos que pueden influir en la atención clínica.
Algunos de los más comunes incluyen:
- «Las personas asexuales tienen algún problema médico o psicológico»: La asexualidad no es una patología ni un síntoma de un trastorno subyacente.
- «Se trata de una etapa transitoria o falta de madurez»: La asexualidad es una orientación estable y no necesariamente cambia con el tiempo.
- «Deben haber sufrido un trauma»: No existe evidencia que relacione la asexualidad con experiencias traumáticas.
Es esencial que los sexólogos/as trabajen desde un enfoque despatologizante, evitando interpretar la asexualidad como una disfunción o un problema a «resolver».
Claves para abordar la asexualidad en la consulta sexológica

Cuando una persona asexual acude a consulta, es importante brindar un espacio libre de juicios, validando su orientación sin intentar modificarla. A continuación, se presentan algunas estrategias para un abordaje adecuado.
1. Escucha activa y validación de la experiencia
El primer paso en la intervención es permitir que la persona exprese libremente su vivencia sin asumir que su orientación es un problema. Algunas preguntas clave pueden ser:
- ¿Cómo te sientes respecto a tu sexualidad?
- ¿Has sentido alguna vez atracción sexual por alguien?
- ¿Te genera malestar tu orientación o es la reacción de los demás lo que te preocupa?
Estas preguntas ayudan a diferenciar entre una orientación asexual y un posible conflicto personal o social asociado.
2. Psicoeducación sobre la diversidad sexual
Muchas personas asexuales experimentan alivio al descubrir que su orientación es legítima y reconocida dentro del espectro de la diversidad sexual. Explicar la existencia de la comunidad asexual y sus diferentes matices (como los modelos de atracción romántica y los espectros dentro de la asexualidad) puede ser un recurso valioso.
3. Trabajo en autoestima y aceptación
La falta de representación de la asexualidad en la sociedad puede generar sentimientos de alienación o baja autoestima. Es importante reforzar que la orientación asexual no disminuye el valor de la persona ni su capacidad de construir relaciones significativas.
4. Acompañamiento en relaciones interpersonales
Las personas asexuales pueden enfrentarse a desafíos en sus relaciones, especialmente cuando sus parejas no comparten la misma orientación. Algunas estrategias para abordar este aspecto incluyen:
- Explorar acuerdos de pareja basados en el respeto y la comunicación abierta.
- Trabajar en la expresión emocional y afectiva más allá de la actividad sexual.
- Fomentar el desarrollo de relaciones sanas sin presiones ni expectativas rígidas
El abordaje de la asexualidad en la práctica clínica requiere un enfoque respetuoso, basado en la validación de la experiencia del paciente y la despatologización de su orientación. Los/as sexólogos/as juegan un papel clave en proporcionar un espacio seguro donde las personas asexuales puedan explorar su identidad sin juicios ni presiones para encajar en modelos normativos de sexualidad.
